La idea de utilizar los videojuegos como un poderoso medio de comunicación necesita poca argumentación. Los videojuegos permiten imaginar mundos virtuales donde construir artefactos, interactuar con personajes artificiales o controlados por otros jugadores y, en general, resolver problemas dentro de las reglas de esos mundos inventados. Ahí está la potencia de los videojuegos: permiten construir mundos donde el jugador se siente inmerso y dispuesto a resolver problemas según las reglas que se le proponen.
Para llegar a este punto donde los videojuegos constituyen la forma
principal de ocio de una parte creciente de la población se ha
producido un espectacular desarrollo tecnológico que ha hecho
posible que en una computadora doméstica sea posible ejecutar
simulaciones de una calidad que hasta hace poco estaba reservada
a los proyectos militares de elevado presupuesto. Los miembros
del equipo de GuruGames llevamos 9 años trabajando en el estudio
de esa tecnología y su aplicación a otros dominios que, por
diferenciarlos de lo puramente lúdico, en la literatura anglosajona se
han venido en llamar serios (serious). Nos sumamos de esta forma a un
reducido grupo de empresas, algunas de ellas spin-off universitarios,
que se han creado en Estados Unidos y el Reino Unido en los últimos
años.